Wednesday, October 26, 2005

Wake up, dead man.

Y se quedó tendido de espaldas mirando las manchas mohosas del techo, estremeciéndose siempre que un tren elevado hacía retemblar el cuarto. Cada vez que daba una vuelta crujía un bulto de la cama, y entonces se acordaba de la voz ronca y silbante de Marco: "Nunca veo el amanecer que no me diga: quizá". Manhattan Transfer. Dos Passos.

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